El CEO de Apple, Tim Cook, confirmó recientemente que Apple está desarrollando "sistemas autónomos". Como suele pasar con Apple, los detalles son escasos, pero es probable que los coches autónomos y sin conductor formen parte de eso.

A Apple se le da tan bien la conectividad, la estética y el ocio que cualquier vehículo que desarrolle incorporará estos elementos fundamentales. Con eso en mente, me puedo imaginar tres posibles escenarios en los que Apple podría introducirse en el mercado del vehículo autónomo.

El primer escenario consistiría en entrar en los coches como un caballo de Troya para vender más iPhones. Es la jugada más conservadora, un guiño a que el 60 % de los ingresos de Apple están impulsados por la venta del iPhone. Elon Musk ya ha dicho que piensa en Tesla como "un sofisticado ordenador sobre ruedas". Uno podría imaginarse un coche Apple que se parezca a un producto de Tesla –con una velocidad, tecnología autónoma, estética y prestaciones comparables –, pero impecablemente integrado en el ecosistema de Apple y que para funcionar requiera un nuevo tamaño de iPhone o una nueva combinación de iPhone, iPad y MacBook. No obstante, Apple está sometida a una gran presión para ser algo más que tan solo una empresa de iPhones. Imagino, pues, que su ambición irá más allá de lo anterior.

La segunda jugada sería intentar aprovechar su capacidad tecnológica para desarrollar un vehículo que resuelva un problema particular. En caso de que Apple opte por este camino, la compañía debería dirigirse al tipo de consumidores jóvenes que están creciendo con Uber, Lyft y Zipcar. Un adolescente con edad para conducir tiene el doble de probabilidades de tener un smartphone que un carnet de conducir. Algunos de ellos puede que nunca entren en el mercado de la compraventa de automóviles, o que al menos retrasen significativamente la compra de un vehículo propio.

Una manera de atraer este grupo demográfico (y a sus padres y madres, quienes a menudo financian el transporte de los jóvenes conductores) sería centrarse en la seguridad. Los accidentes de tráfico representan la primera causa de muerte entre adolescentes: suponen más de un tercio de todos los fallecimientos de ese grupo de edad. Casi todos los adolescentes conocen al menos un caso de alguien que ha sufrido un accidente grave o ha logrado evitarlo por los pelos, muchos de los cuales se deben a escribir y enviar mensajes de texto mientras se conduce.

Siri y reconocimiento facial

En lugar de eliminar la conectividad durante la conducción (algo que resultaría relativamente fácil de hacer), un vehículo Apple probablemente se aprovecharía de Siri para conseguir una conducción más segura. De hecho, la combinación de Siri con tecnología de reconocimiento facial podría jugar el papel del familiar "seguro y enrollado", alguien que se preocupa por el conductor pero que tampoco vaya a "chivarse" a sus padres sobre los malos hábitos de éste. Este "familiar" podría anunciar las condiciones meteorológicas y del tráfico, identificar la somnolencia del conductor y otros peligros y distracciones para instarle a tener más cuidado.

¿Qué padre que se lo pudiera permitir no pagaría por un coche así?

La tercera jugada para un vehículo Apple consistiría en crear nuevas categorías a través de la innovación en sus productos y modelos de negocio. El iPhone es el mejor ejemplo de esto: su éxito no se debe solo al dispositivo, sino también a su conexión con iTunes y App Store. Tal vez fueran incluso más críticos para su éxito los miles de millones de dólares en subsidios facilitados por empresas de telecomunicaciones para impulsar las ventas de iPhone entre sus clientes. Apple brilla como nadie cuando su innovación actúa como una potente bola de bolos lanzada con destreza para derribar múltiples industrias. En el caso del iPhone, fabricantes de telefonía, empresas de telecomunicación, música y entretenimiento; todo al mismo tiempo.

Sin embargo, la estrategia de crecimiento de Apple no debería limitarse a imitar y mejorar el enfoque de Tesla para perseguir su parte del "reparto del pastel". La compañía de Cupertino debería idear más bien una nueva categoría de vehículos sin conductor diferenciada y menos centrada en los coches y la conducción autónoma, que vaya más allá para disrumpir diferentes industrias a la vez.

Apple puede ser más que Tesla

Apple tiene muy buena intuición sobre cómo ven los consumidores un mercado en comparación a cómo lo ven los fabricantes. Dudo que los diseñadores de Apple vean este nuevo mercado dividido de forma tradicional en coches compactos, vehículos de lujo, deportivos, camiones, monovolúmenes y furgonetas. Yo creo que lo verán como diferentes casos de uso que explican por qué se sube un consumidor a un coche: ir al trabajo (coches pequeños), disfrutar (coches de lujo/deportivos), herramientas útiles (camiones, todoterrenos) y salones sobre ruedas (monovolúmenes).

Para mí, el monovolumen es el faro guía. En 1983, el monovolumen original salvó a Chrysler de la bancarrota. No soy muy aficionado a los coches, pero me encanta nuestro monovolumen Honda Odyssey. Está perfectamente diseñado para nuestra familia de cinco personas. Pero también está claro que el concepto del monovolumen necesita mejorar.

Y si se le puede colocar ruedas a un salón, ¿con qué más sería posible? Piense en una oficina futurista con impresoras, un escritorio y sistemas de videoconferencia para que los representantes farmacéuticos y los comerciales no tengan que acampar todo el día en un Starbucks. ¿Y una sala de juegos? ¿O una cocina? ¿Se podría averiguar cómo diseñar un baño sobre ruedas? ¿Formará esto parte de los movimientos de Apple dentro de los cuidados médicos?

Yo espero que Apple haga más que limitarse a vender más iPhones y aprovechar su nivel tecnológico para crear una manera más segura de conducir. Es una empresa ambiciosa, y debería apostar fuerte e intentar descifrar el secreto de combinar la oficina, el hogar y el coche.