La relación entre tecnología y trabajo se encuentra en el centro del debate político y académico. La discusión pone de manifiesto una fascinante e inquietante contradicción. Por un lado, existe un temor muy extendido a que la innovación tecnológica provoque la destrucción de puestos de trabajo y aumente la desigualdad económica, el discurso de "la carrera contra la máquina". Por otra, la ralentización del crecimiento de la productividad en economías avanzadas ha llevado a algunos economistas a argumentar que las nuevas innovaciones no tienen ningún impacto real en el crecimiento económico.

Este debate, sin embargo, ha prestado poca atención a lo que nosotros consideramos una de las oleadas más importantes de innovación. Las tecnologías de capacitación y mejora, la colaboración entre humanos y máquinas inteligentes, pueden aumentar las capacidades y habilidades de los trabajadores, lo que se traduce en una mejora notable del rendimiento, más seguridad y mayor satisfacción de los empleados. Uno de los mejores ejemplos es el uso industrial de gafas inteligentes de realidad aumentada (RA) en fábricas, almacenes y otros tipos de gestión y mantenimiento de activos. Los dispositivos de RA superponen vídeos, gráficos y textos generados por ordenador sobre el espacio y los objetos físicos, por ejemplo, las instrucciones de reparación paso paso de una pieza de maquinaria directamente sobre ella, lo que guía visualmente al trabajador durante la tarea. Como demostraremos, los dispositivos portables y ponibles de RA ya se utilizan en la manufactura y otros entornos industriales. Este tipo de tecnologías pueden impulsar la productividad de los trabajadores en un amplio abanico de tareas desde la primera vez que se utilizan, incluso sin formación previa. La realidad aumentada mejora la productividad al potenciar las habilidades de los trabajadores y hacerlos más eficientes; puede promover tanto el crecimiento económico como la creación de mejores empleos.

El siguiente vídeo, por ejemplo, muestra una comparativa a cámara rápida del trabajo de un técnico de General Electric (GE). Se pueden observar las diferencias al cablear el cuadro de mando de una turbina eólica mediante el proceso actual de la empresa y, después, con las instrucciones superpuestas gracias a un visor de realidad aumentada. El dispositivo mejoró el rendimiento del trabajador un 34 % con el primer uso.

Antes de examinar más aplicaciones de la RA, demos un paso atrás para estudiar los problemas macroeconómicos que explican la importancia de mejorar el rendimiento del trabajo. Estados Unidos y otras economías desarrolladas han sufrido una grave caída del crecimiento de su productividad desde la Gran Recesión de 2008. En Estados Unidos, por ejemplo, el incremento de la productividad media anual fue de tan solo un 0,5 % entre 2011 y 2016 frente al 3 % anual exprimentado entre 1996 y 2005, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU. Esto ha dado paso a un crecimiento económico mediocre y sueldos estancados, con repercusiones sociales y políticas importantes no solo en EEUU, sino en la mayor parte del mundo desarrollado.

Al mismo tiempo, y como indica el siguiente gráfico, las ofertas de trabajo en la industria estadounidense están alejándose rápidamente del número de candidatos cualificados, lo que se traduce en una brecha cada vez mayor dentro de la mano de obra industrial. Según un estudio de Deloitte de 2015, de los 3,5 millones de puestos de trabajo en la industria manufacturera disponibles durante la próxima década en Estados Unidos, 2 millones no se ocuparán. Es la continuación de una tendencia existente.

La realidad aumentada mejora las capacidades de los trabajadores y aumenta su rendimiento_Harvard Business Review en español

Esta escasez es aún más grave por lo que muchos estudios ya han señalado: una distancia cada vez mayor entre los requisitos de los puestos de trabajo y los trabajadores dispuestos a ocuparlos. Según el Departamento de Trabajo de EEUU, la mayoría de los empleos manufactureros actuales requieren una educación universitaria completa o parcial, algo que dista claramente de la situación a principios del siglo XXI, cuando la mayoría de los puestos industriales eran ocupados por trabajadores con tan solo educación secundaria. Se trata de trabajos con sueldos altos y una gran incidencia en la productividad, como los que realizan técnicos de fabricación y avanzada y los responsables del mantenimiento de maquinaria eléctrica. Puestos que, de ocuparse, podrían acelerar el crecimiento económico.

Las economías desarrolladas que buscan acelerar sus crecimiento se enfrentan al viento en contra del envejecimiento de la población, pero aumentar el porcentaje de titulados superiores en la masa laboral llevará un tiempo del que no se dispone. Los programas de recapacitación laboral son más rápidos, pero solo han funcionado de forma parcial al abordar los desajustes del mercado de trabajo.

A pesar de que las fábricas emplean cada vez más las últimas tecnologías inteligentes y conectadas, los trabajadores humanos siguen siendo vitales para asegurar su rendimiento. Proporcionarles información de manera eficiente para mejorar su desempeño es vital. Algunas iniciativas en este sentido incluyen la instalación de ordenadores y tabletas de forma estacionaria en las zonas de trabajo. Estos dispositivos ofrecen, por ejemplo, datos sobre el inventario y permiten a los técnicos de reparación marcar como completados los pasos realizados durante una incidencia de mantenimiento. Sin embargo, estas soluciones interrumpen el flujo de trabajo, lo que perjudica la productividad.

Existe preocupación sobre que las máquinas desplacen y expulsen de las fábricas a trabajadores humanos; algo que desde luego sucede ya en ciertos sectores y empleos. Pero la experiencia de General Electric y otras empresas industriales demuestra que, para muchos puestos de trabajo, la combinación de humanos y máquinas ofrece mejores resultados que cualquiera de los dos por separado. Los dispositivos ponibles de realidad aumentada son especialmente relevantes en este caso: entregan la información correcta en el formato correcto y directamente en la línea visual del trabajador, lo que libera sus manos para trabajar sin interrupciones.

Esto reduce drásticamente el tiempo necesario para completar una tarea porque los trabajadores no necesitan dejar lo que hacen para consultar un manual impreso, otro dispositivo, u otra estación de trabajo. También reduce los errores porque la información de la realidad aumentada proporciona instrucciones explícitas y bajo demanda superpuestas sobre el trabajo en curso. Los trabajadores sólo necesitan seguir las detalladas explicaciones que tienen delante para recorrer una secuencia de pasos hasta completarlos. Si encuentran problemas, pueden consultar vídeos formativos y conectarse por vídeo con expertos en remoto para compartir lo que ven a través de sus gafas inteligentes y recibir asistencia en tiempo real.

Al igual que en el caso del cableado de la turbina eólica del vídeo, un estudio realizado por Boeing demostró que la realidad aumentada mejoró la productividad en el montaje de juegos de cables un 25 %. Del mismo modo, en GE Healthcare, un mozo de almacén que recibe una nueva orden para preparar una lista de pedidos mediante realidad aumentada completa la tarea un 46 % más rápido que cuando lo hacía con el proceso estándar, una lista en papel y la búsqueda de artículos a través de una estación de trabajo (puede ver un vídeo aquí). Otros casos de GE más empresas demuestran una mejora media de la productividad de un 32 %.

Creemos que la realidad aumentada será una pieza fundamental para cerrar la brecha de capacidades detrás de la falta de trabajadores industriales cualificados. Dado que la RA permitirá llevar a cabo trabajos complejos y cualificados a cada vez más trabajadores -además de mejorar su rendimiento al hacerlo-, somos optimistas y pensamos que la productividad de la industrial crecerá y se traducirá finalmente en sueldos más altos.