Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la población mundial alcanzará unos 9.100 millones de personas en 2050, y para alimentar a esa cantidad de gente la producción global de alimentos necesitará aumentar un 70 %. En África, que según las proyecciones realizadas contará entonces con 2.000 millones de habitantes, la productividad agrícola deberá acelerar a un ritmo mayor que la media mundial a fin de evitar una hambruna masiva continua.  

El desafío alimentario de África tiene varios frentes. La población crece, pero está amenazada por la baja productividad agrícola, agravada a su vez por los cambios meteorológicos, períodos de barbecho más cortos y la migración desde las zonas rurales a las ciudades, la cual priva a las comunidades agrícolas de su población más joven. En el norte de Nigeria, los pastores se están trasladando hacia el sur en busca de pastos mientras sus tierras ancestrales se enfrentan a una grave deforestación. En Somalia, el río Shebelle, del que dependen muchos agricultores, se está secando, lo que inflige nuevas penurias a un país ya destruido por la guerra. La mezcla de una mayor demanda de alimentación, un rendimiento potencial que no se alcanza y cada vez peores tierras de cultivo deben impulsar el rediseño de un sector e industria agrícola que garantice la seguridad alimentaria. La agricultura representa más del 30 % del PIB del continente africano y emplea a más del 60 % de su población trabajadora.

Durante décadas, los gobiernos africanos han utilizado diferentes instrumentos y medidas políticas para mejorar la productividad de sus cultivos. Sin embargo, la mayoría de los agricultores solo han mejorado de forma marginal su rendimiento. Algunos siguen utilizando procesos tradicionales que dependen básicamente de convenciones históricas y herramientas como azadas y machetes que no han evolucionado desde hace siglos. En algunas comunidades igbo de Nigeria, como en la que yo resido, es una práctica habitual que los agricultores siembren según las fases lunares y atribuyan la variabilidad de sus cosechas a la decisión de los dioses en lugar de a sus propios métodos.

Los obstáculos de la agrotecnología

Los agricultores que sí intentan aprovechar nuevas tecnologías y técnicas se meten en problemas económicos. Las tecnologías y técnicas agrícolas desarrolladas en el extranjero siguen sin resultar realmente atractivas a los agricultores africanos: son incómodas para quien tiene que controlar, de media, 1,6 hectáreas de cultivos. Además, menos de un 1 % de los préstamos comerciales se destinan a la agricultura. Estos préstamos, además, los suelen recibir los pocos agricultores que cultivan a gran escala, lo que tampoco permite que las granjas más pequeñas puedan adquirir nuevas (y caras) herramientas.

No obstante, esto está a punto de cambiar. Los emprendedores africanos están interesándose por cómo trabajan los agricultores del continente y cómo pueden ayudar a mejorar el rendimiento de las cosechas. Las barreras de entrada para nuevas tecnologías agrarias se han reducido a medida que la computación en la nube, los sistemas de computación, las herramientas de conectividad, el software de fuente abierta y otras herramientas digitales se han abaratado y vuelto más accesibles. Ahora, los emprendedores pueden ofrecer soluciones pensadas para granjas africanas a pequeña escala y a un coste que los agricultores se pueden permitir.

Por ejemplo, las imágenes aéreas tomadas desde satélites y drones, las previsiones meteorológicas y los sensores del suelo permiten gestionar el crecimiento de las cosechas en tiempo real. Los sistemas automatizados proporcionan alertas tempranas en caso de ocurrir alguna desviación del crecimiento previsto u otros factores.

Las start-ups que están digitalizando la agricultura africana

La start-up nigeriana de agricultura de precisión Zenvus, que es de mi propiedad, mide y analiza datos del suelo como la temperatura, los nutrientes y el estado de salud de los cultivos en general para ayudar a los agricultores a aplicar el fertilizante apropiado e irrigar sus campos de manera óptima. El proceso mejora la productividad de los cultivos y reduce el despilfarro de insumos agrícolas gracias al uso de analíticas que permitan adecuar las prácticas de pequeños agricultores a partir de los datos. La start-up keniana UjuziKilimo utiliza big data y herramientas de análisis para transformar los agricultores en una comunidad basada en el conocimiento. El objetivo es mejorar la productividad a través de la precisión, algo que puede ayudar a ajustar el riego y determinar las necesidades de plantas concretas. Otro caso es el de SunCulture, la cual vende kits de riego por goteo que usan energía solar para bombear agua desde cualquier fuente y abaratar el coste.

Más allá de la agricultura de precisión, las soluciones financieras diseñadas para agricultores también han aumentado en los últimos años. La empresa keniana FarmDrive conecta pequeños agricultores "no bancarizados" y desatendidos con posibles líneas de crédito a la vez que ayuda a las entidades bancarias a aumentar sus carteras de préstamos agrícolas de forma rentable. La start-up keniana M-Farm y AgroSpaces, de Camerún, facilitan el acceso a los datos de tarificación para eliminar la asimetría de precios entre agricultores y compradores, lo que permite que los agricultores ganen más dinero con la venta de sus cosechas que el que solían conseguir.

Farmerline y AgroCenta, radicadas en Ghana, desarrollan e implementan tecnologías móvil y web que proporcionan a los agricultores consejos agrícolas, previsiones meteorológicas, información sobre el mercado y consejos financieros que tradicionalmente quedaban fuera de su alcance debido a barreras tecnológicas, la falta de alfabetización e idioma. Sokopepe utiliza mensajes de texto para el móvil y herramientas web para ofrecer datos sobre la situación del mercado y servicios de gestión de historiales agrícolas a agricultores.

La importancia del conocimiento local

Grandes empresas internacionales ya han intentando impulsar la digitalización de la agricultura en África con sistemas de pago, plataformas de crédito y seguros digitales. Sin embargo, para llegar a la agricultura de subsistencia, estas compañías han tenido que competir contra las start-ups locales, sobre todo en el coste del servicio dentro de un negocio muy fragmentado y sin ningún camino fácil para escalar una iniciativa, ya sea por el analfabetismo, las barreras idiomáticas, las limitaciones fronterizas y otros dogmas nativos. Los microemprendedores que prestan una atención especial a sus campos de acción y experiencia parten con ventaja.  

A pesar de que todavía es pronto para evaluar el verdadero impacto de la digitalización de los sistemas agrícolas en África, en términos de productividad y mejora del bienestar humano ya se aprecia una tendencia prometedora: la tecnología aumenta el atractivo de la agricultura para la gente joven. A medida que comprueben que desarrollar aplicaciones para el móvil no dará de comer a África, muchas de estas personas virarán hacia la agricultura como negocio.

No obstante, quien emprenda un proyecto de este tipo tendrá que estar preparado para enfrentarse a desafíos institucionales dentro de la industria. Aún se requieren infraestructuras críticas para transformar realmente la agricultura en África. El continente no tiene un mapa de suelos integral similar a la encuesta web de suelo estadounidense que recoja los datos e información del terreno. En consecuencia, las empresas emergentes de agricultura inteligente necesitan elaborar un mapa de este tipo a la vez que introducen su tecnología en el continente. Otra alternativa es que los gobiernos, e incluso una organización como la Unión Africana, financien un mapa del suelo a gran escala para acelerar la llegada de la agricultura de precisión.

La mayoría de las plantaciones y cultivos están en zonas con una conectividad limitada, lo que dificulta una integración con la tecnología en tiempo real. Aunque países como Etiopía lanzan satélites para solventarlo, plantear cómo se podrán beneficiar los agricultores de este tipo de iniciativas será fundamental. Una conectividad mejorada de los cultivos marcaría un nuevo amanecer tecnológico en el continente.

Pioneros de la agrotecnología

Sin embargo, los emprendedores también tendrán que trabajar con las propias personas. Las viejas normas y tradiciones prevalecen en la agricultura africana. Del mismo modo que muchos agricultores rechazaron en principio los fertilizantes inorgánicos por miedo a que envenenaran de forma irreversible la tierra, muchas personas podrían oponerse a cambiar sus métodos y formas de trabajar. Los pioneros de la agrotecnología deberán convertir a otros agricultores en 'creyentes' a través de demostraciones sobre el terreno para demostrar que aplicar nuevas tecnologías puede proporcionar mejores resultados.

Por último, África tendrá que reducir el desperdicio de alimentos en regiones donde el suministro eléctrico es poco fiable o brilla por su ausencia. El verdadero cambio se producirá cuando lo poco que se cultive pueda utilizarse con eficacia gracias a unas técnicas de preservación y almacenaje adecuadas. Idear y ofrecer soluciones económicas para la seguridad alimentaria y la monitorización de las cadenas de suministro alimentarias impulsará el valor total del sector.

Las tecnologías digitales abren un vasto potencial sin aprovechar para agricultores, inversores y emprendedores a fin de mejorar la eficiencia de la producción y el consumo de alimentos en África. Desde la agricultura de precisión hasta una cadena de suministro eficiente, la tecnología podría aportar importantes beneficios económicos, sociales y medioambientales. De hecho, el mayor optimismo de todo el ecosistema de start-ups afirma que el hambre extrema sí puede curarse en África, durante esta generación, si se transforma significativamente la industria que emplea a la mayoría de sus habitantes.