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A principios de esta primavera, el CEO de Amazon, Jeff Bezos, publicó su carta anual a los accionistas. Al igual que todas las cartas a los accionistas que Bezos ha escrito desde que su compañía se hizo pública en 1997, la versión de este año fue brillante, entretenida y llena de grandes ideas estratégicas y sólidos consejos para la gestión.

Para mí, sin embargo, le faltaba algo, una omisión que se volvió aún más evidente una semana después. Por primera vez, se exige a las empresas con acciones que publiquen no solo las cifras de compensación para sus CEOs, sino también el paquete de salario medio de sus trabajadores. Como señaló el Wall Street Journal, la compensación media en muchas compañías de alta tecnología fue asombrosa: 240.000 dólares en Facebook (cerca de 203.000 euros), por ejemplo, y 253.000 dólares (alrededor de 214.000 euros) en una firma de biotecnología llamada Incyte. Sin embargo, en Amazon, la compensación media fue de solo 28.446 dólares (unos 24.116 euros), esto indica que no es que Jeff Bezos sea tacaño, sino que la fuerza de trabajo de Amazon es fundamentalmente diferente de la de los informáticos e ingenieros que trabajan en la mayoría de las compañías disruptivas de alta tecnología. Como señaló el Journal, "la mayoría del aproximadamente medio millón de empleados en Amazon descargan camiones, conducen montacargas y recorren kilómetros recolectando productos para realizar los pedidos".

Eso es lo que falta en la carta de este año, y en casi todas las cartas desde 1997. El CEO de Amazon escribe ingeniosamente sobre el servicio al cliente, la computación en la nube y la lógica de la creatividad. Lo que Bezos rara vez señala, si es que alguna vez lo menciona, es cómo puede aplicar sus poderes de pensamiento estratégico e innovación audaz para crear un futuro más atractivo para los cientos de miles de trabajadores de Amazon que trabajan en sus almacenes y centros de distribución. Para el CEO cuyas cartas anuales prestan tanta atención a gran parte de lo que sucede en la empresa, estos obreros parecen ser extrañamente invisibles, algo más como una idea de último momento que una parte esencial de la fuerza de trabajo de Amazon. Es uno de los empresarios más creativos del mundo, por no mencionar que es uno de los más ricos, así que podría pensar en grande y apuntar más alto cuando se trata de los obreros que hacen que las cosas funcionen.

Incluso mientras lo menciono, una parte de mí se preocupa de que esta crítica sea injusta. Después de todo, la carta de este año hace referencia a un programa de desarrollo llamado Amazon Career Choice (Elección de la Carrera en Amazon), donde la compañía paga el 95% del coste de la matrícula, las tarifas y los libros para los trabajadores por hora con más de un año de permanencia en el cargo. Parece un buen programa, pero es solo un plan, y ​​Bezos ha escrito sobre este mismo programa, con casi el mismo lenguaje, en tres de sus cartas anuales en los últimos cuatro años. ¿No hay otras iniciativas importantes para destacar o crear que den a los trabajadores por hora una mayor sensación de crecimiento personal y seguridad financiera?

También me preocupa estar idealizando a Bezos. ¿Cuántos multimillonarios que han generado cambios mundiales, con intereses desde el lanzamiento de cohetes hasta la publicación de un poderoso periódico, dedicarían tiempo y energía para mejorar el estado de los conductores de montacargas y los obreros que crean los paquetes? Sin embargo, la nueva carta de Bezos resalta explícitamente el poder de los altos estándares y la importancia de extenderlos desde algunos dominios ("inventario", "atención al cliente", "contratación") a todos los dominios (cómo "solución de problemas" y cómo "eliminar defectos desde la raíz"). Como señala el propio Bezos, "usted puede considerarse una persona de altos estándares en general y aún tener puntos ciegos. Puede haber áreas enteras de esfuerzo en las que ni siquiera puede saber que sus estándares son bajos o inexistentes".

Yo diría, basándome en mi revisión de la colección completa de las cartas de Jeff Bezos para los accionistas, que la oportunidad de dar rienda suelta a los avances audaces en las condiciones laborales y las trayectorias profesionales de los empleados representa un punto ciego. Un cínico podría señalar que, en esto, Bezos no está solo; después de todo, la marcada desigualdad y la creciente brecha entre las perspectivas de vida para los profesionales altamente capacitados y los trabajadores de cuello azul, se ha convertido en la nueva norma en la economía y la sociedad actuales. Sin embargo, el propio Bezos, en su carta a los accionistas en 2014, describió las alegrías de "reinventar lo normal": crear "inventos que los clientes adoran y restablecer sus expectativas de lo que debería ser normal".

Esperamos que el próximo año, uno de los CEOs más famosos del mundo pueda describir cómo él y su compañía reinventan lo normal para los cientos de miles de trabajadores que trabajan en sus almacenes. Esa sería una carta a los accionistas que todo el mundo desearía leer.