Los puestos de trabajo en la venta al por menor, el transporte, la manufactura y la agricultura son especialmente vulnerables frente al cambio tecnológico. Minoristas como Macy’s y The Limited están cerrando cientos de tiendas y eliminando miles de empleos a medida que las personas compran cada vez más productos en línea. Otras compañías prueban  asistentes robóticos y planifican tiendas autónomas. Más de 33 empresas trabajan ya en vehículos autónomos que pronto sustituirán los trabajadores en la industria de transportes. Los robots probablemente han asumido el 85 % de los cinco millones de empleos industriales que han desaparecido en Estados Unidos desde el año 2000. La agricultura automatizada también avanza con rapidez.

Mientras que nuestro primer instinto podría ser ayudar a los trabajadores desplazados a encontrar nuevos empleos, lo que realmente necesitamos hacer es ayudar a las empresas a redirigirse hacia nuevos mercados centrados en los servicios humanos a la vez que adoptan nuevos modelos de negocio que permitan a los trabajadores, clientes y comunidades beneficiarse del cambio tecnológico.

Empresas útiles para la comunidad

Primero, las empresas, sobre todo aquellas con grandes tiendas físicas bajo el asedio de la venta al por menor en línea, pueden convertir sus edificios (y ubicaciones estratégicas) en locales y tiendas que beneficien a las comunidades en las que se insertan. Esto ya está sucediendo. Por ejemplo, Walmart ofrece servicios de optometría, salones de belleza y restaurantes. Pero, ¿por qué limitarse? ¿Por qué no ofrecer también clases de yoga, fitness, cocina, nutrición y bienestar a un precio asequible? ¿O cuidados infantiles, de ancianos, servicios psicológicos, rehabilitación y espacios de reunión para grupos comunitarios? Esto generaría nuevas fuentes de ingresos, mejoraría las comunidades y ofrecería nuevos empleos y habilidades a los trabajadores que antes se encargaban de las cajas registradoras, reponían inventario y barrían el suelo.

Convertir los trabajadores en accionistas

Otra manera de redefinir los términos del debate sobre la automatización es facilitar a los trabajadores una participación en las acciones de la compañía, algo que muchas de las empresas más innovadoras del mundo ya hacen. Esta práctica ayuda a las empresas a reclutar e incentivar a los trabajadores al mismo tiempo que ofrece un escudo contra los peligros del desempleo tecnológico de los trabajadores.

Mucha gente cree que las acciones solo funcionan con emprendedores y trabajadores de la industria tecnológica. Sin embargo, varias empresas de la industria alimentaria, incluidas Chobani y Starbucks, son líderes en demostrar que este modelo también puede funcionar con las personas que trabajan en tiendas y fábricas. En 2016, el fundador de Chobani, Hamdi Ulukaya, decidió dar el 10 % de las acciones de su empresa de yogures a sus 2.000 trabajadores. Es probable que convirtiera a varios de ellos en millonarios. El resto recibió opciones sobre acciones por un valor alrededor de 150.000 dólares (unos 134.000 euros) por persona; mucho dinero para unos trabajadores manuales de Idaho y Nueva York (ambos en EEUU), donde el coste medio de una casa es de 153.600 y 85.800 dólares (136.750 y 76.335 euros) respectivamente. Mientras que este tipo de medidas ayudan a los trabajadores a prepararse frente al desempleo tecnológico al transferirles más riqueza y aumentar sus seguridad económica, también resulta especialmente valioso para una empresa que tenga planes de automatizar su producción.

Si un empleado tiene acciones de una empresa y es sustituido por un robot, podría llegar incluso a beneficiarse de que el autómata asuma su trabajo y lo haga mejor que él, dado que el valor de sus acciones aumentará según la empresa se vuelva más exitosa. Imagine que Uber diese acciones a sus conductores. Si dentro de varios años, Uber se convierte en una empresa de coches autónomos de éxito, sus antiguos conductores también se beneficiarían económicamente. Las opciones sobre acciones ofrecen a los trabajadores la posibilidad de convertirse en futuros propietarios y beneficiarios de los robots que los sustituirán.

Modelos de negocio para que ganen empresas y clientes

Algunas de las empresas más innovadoras actuales recurren a la tecnología para crear modelos de negocio ventajosos para todos los involucrados, que también permitan obtener ingresos a sus clientes y usuarios. Por ejemplo, Tesla tiene planes de permitir a sus clientes alquilar sus vehículos para amortizar los préstamos de sus propios vehículos y ganar un dinero extra. De forma similar, los propietarios de inmuebles con placas solares podrán vender el exceso de energía que producen a la red para obtener ingresos adicionales una vez amorticen sus préstamos, algo que podría llevar entre ocho y 11 años.

ReGen Villages, conocido como el "Tesla de los pueblos", tiene planes de aplicar este mismo modelo a pequeñas poblaciones en las que los residentes emplearán la tecnología para cultivar su propia comida y producir su propia energía y agua. Después, podrán vender el exceso de bienes para ayudar a cerrar sus hipotecas originales y obtener ingresos adicionales. ReGen está construyendo su primera comunidad en Holanda y tienes planes de expansión que incluirán el norte de Europa y otras partes del mundo.

A medida que estos modelos escalen su tamaño y sean adoptados por cada vez más personas, también ayudarán a promover una economía capaz de crear un pastel más grande para repartir entre todos.

Esta transición no será fácil, por supuesto. Los líderes empresariales tendrán que invertir tiempo y dinero en estudiar sus industrias y las formas en que la tecnología impactará sobre ellas. Esto supone no solo entender cómo podrían usar las nuevas tecnologías sus rivales para crear productos y servicios rivales de forma más eficiente, sino también explorar nuevos modelos de negocio y organización empresarial. Si los modelos de negocio anteriores habían logrado extraer el valor a partir de los trabajadores y clientes, los modelos de negocio del futuro triunfarán al asociarse con trabajadores y clientes para generar riqueza juntos.

El papel de las start-up

Además de las empresas tradicionales, también es necesario que las empresas que están construyendo la economía de innovación arrimen el hombro. El creciente ecosistema de incubadoras, aceleradoras, universidades, instituciones, fondos de inversión y otros actores que apoyan la creación de nuevas empresas necesita establecer relaciones con algunos de los actores más tradicionales, como los grandes sindicatos y tiendas, y alinearse con ellos. ¿No debería cofundarse por tecnólogos y camioneros la próxima gran empresa de camiones autónomos? ¿No deberían confundarse por tecnólogos y agricultores las próximas instalaciones agrícolas autónomas de nueva generación?

Existen quienes defienden que este tipo de trabajadores, muchos de los cuales carecen de estudios universitarios y han trabajado en empleos repetitivos durante toda su vida, serían reacios a avanzar hacia la economía de la innovación. Pero no es cierto.

En la película de Werner Herzog de 2016, Lo and Behold, Reveries of the Connected World, el profesor de la Universidad de Stanford (EEUU) Sebastian Thrun cuenta que cuando abrió la matrícula para una asignatura de ciencias informáticas sobre la programación de coches autónomos, las mejores 412 notas fueron de alumnos de fuera de Stanford, algo que ocurre en muchos otros MOOC técnicos. Aunque las universidades son muy importantes para educar y formar futuros emprendedores (y no defiendo que los emprendedores no asistan a la universidad), debemos darnos cuenta de que existen millones de personas subempleadas que potencialmente podrían dar el salto si se abrieran las puertas adecuadas.

También existen pruebas de que personas encargadas de trabajos repetitivos y manuales pueden realizar la transición a otros trabajos que exigen conjuntos de aptitudes totalmente distintos. Por ejemplo, la organización sin ánimo de lucro Truckers Against Trafficking fomenta la participación de la industria camionera en el emprendimiento social para ayudar a poner fin al tráfico de personas. Green for All y DreamCorps han ayudado a algunos de los estadounidenses más vulnerables a lograr trabajos de vanguardia en la industria solar y la programación. El programa Prison Entrepreneurship ayuda a los reclusos a crear planes de negocio y relacionarse con líderes empresariales de modo que puedan trabajar como emprendedores una vez puestos en libertad. Los promotores de estas iniciativas no veían límites para el potencial humano y trabajaron para crear las inusuales asociaciones y alianzas necesarias para ayudar a otras personas a triunfar.

Mientras añadimos más y más tecnología a nuestras vidas, hemos de seguir invirtiendo por igual –incluso más– en nuestro potencial humano. Lo único que nos limita es nuestra imaginación sobre lo que somos capaces de hacer.