Después de la encendida retórica de las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre de 2016, Interpublic (IPG), la sociedad matriz de mi empresa, celebró su primera convocatoria abierta para que los trabajadores hablaran y expresaran sus preocupaciones relacionadas con el respeto en el lugar de trabajo. IPG quería reforzar su compromiso con la inclusión. La gente llamó de forma anónima desde los cinco continentes. Lo que más me impresionó fue cuántas personas hablaron sobre lo inseguras que se sentían como resultado de la atmósfera política actual. Una trabajadora de Omaha, en Nebraska (EE.UU.), describió su trayecto en autobús al trabajo como una tensión constante como resultado de la polarización política estadounidense. Lo único que podía pensar era: "No puedo esperar para llegar al trabajo".

Las empresas tienen hoy en día la capacidad de convertirse en un refugio frente a la descortesía y la falta de civismo a la que las personas se enfrentan cada día: en la carretera, en internet, en los medios de comunicación y en la política. La oficina se convierte entonces en el lugar donde trabajadores con diversos bagajes y opiniones pueden trabajar juntos a fin de conseguir objetivos comunes, sin caer en las divisiones y tensiones que existen en otros ámbitos. Para la sociedad y la democracia en general, el lugar de trabajo podría ser la única institución capaz de ofrecer una forma más constructiva de unir a las personas. Una encuesta reciente realizada por el Centro de Innovación de Talento, una organización sin ánimo de lucro estadounidense, conclyó que "el lugar de trabajo es uno de los pocos escenarios en los que se interactúa de forma común más allá de diferencias raciales y étnicas".

Sin embargo, el lugar de trabajo tampoco es perfecto. Una cuarta parte de los 1.126 estadounidenses entrevistados en nuestra última encuesta Civismo en América ha renunciado a su trabajo como consencuencia de un ambiente irrespestuoso (el 86 % de los empleados describieron sus lugares de trabajo como civilizados y respetuosos). El 73 % de los participantes también informó de que la gente es más amable en el trabajo que fuera de él.

Desde 2010, Weber Shandwick y Powell Tate, en colaboración con KRC Research, han monitorizado la visión de los estadounidenses sobre el civismo en diferentes aspectos de la vida, incluyendo el trabajo. Los resultados muestran un severo y creciente déficit de urbanidad. Tres cuartas partes de los encuestados de nuestro estudio creen que la incivilidad en Estados Unidos ha subido hasta niveles alarmantes. Casi todos los participantes consideraron que las mayores consecuencias de esta falta de sociabilidad son la intimidación y el acoso (89 % cada uno), y la violencia y la discriminación (88 % cada una). Se trata de una incivilidad que amenaza las raíces mismas de la democracia.

Las empresas están perfectamente posicionadas para convertirse y anunciarse a sí mismas como refugio para la urbanidad y el respeto. Sin embargo, éstas deben entender ese civismo en el sentido más amplio posible: abarcar la diversidad y la inclusión, y respetar el desacuerdo más que alimentarlo. Según indican los resultados de nuestros estudios, esto es lo que quieren los trabajadores. Otra encuesta que llevamos a cabo observó que casi la mitad de los trabajadores milénicos o millennials evaluaron a los empleadores potenciales a partir de su reputación sobre diversidad e inclusión.

¿Cómo podrían crear las empresas un ambiente de trabajo que consiga que los trabajadores se sientan seguros frente a las afiladas aristas de la mayor parte de la vida contemporánea? Aquí presentamos algunas sugerencias:

- Predicar con el ejemplo. Una compañía refugio no evita la controversia. Por el contrario, se posiciona incluso en cuestiones polémicas si estas están en línea con los principios y valores de la empresa. Los trabajadores de hoy en día no solo buscan trabajo para ganarse la vida, sino también para lograr metas sociales significativas. Además, un número creciente de consejeros delegados y directivos de primer nivel se significan cada vez más en asuntos políticos y sociales. Los mejores, como el CEO de Apple, Tim Cook, y el de Starbucks, Howard Schultz, no lo hacen como políticos autónomos por libre, sino de una forma que sea coherente con los valores centrales de sus empresas. Como resultado, los empleados son capaces de internalizar estos valores de forma mucho más profunda. Además, casi 175 ejecutivos han lanzado el programa CEO Action for Diversity & Inclusion, el primer compromiso dirigido por consejeros delegados y presidentes ejecuticos, y el mayor nunca hecho, para promover y fomentar un ambiente seguro y de confianza en el trabajo en el que todas las ideas y el diálogo tengan cabida y donde los trabajadores se sientan cómodos debatiendo sobre cuestiones raciales y de inclusión rodeados de una tensión social cada vez mayor.

- Conseguir un espacio de trabajo seguro para la disensión y el conflicto. Los buenos líderes empresariales conocen la importancia de adoptar puntos de vista divergentes y hacer que el lugar de trabajo sea seguro para plantear cualquier preocupación e incluso desacuerdos. La compañía farmacéutica Lilly declaró en un comunicado: "Muchos acontecimientos mundiales trágicos han sacudido a nuestros empleados, lo que les ha hecho difícil venir a trabajar. Queremos que las personas se sientan seguras al hablar de estos incidentes en el trabajo, enfocándonos en cómo podemos apoyarnos y entendernos mutuamente". Surgidas en 2015 por los disparos mortales de la policía en Ferguson (Missouri, EE.UU.) y otras ciudades, la compañía ahora tiene las sesiones "Can We Talk?" (¿Podemos hablar?), sesiones de debate donde trabajadores de diferentes escalafones y contextos pueden participar y sincerarse sobre temas polémicos. Por ejemplo, los empleados con ascendencia de Oriente Próximo hablaron recientemente sobre sus sentimientos en una mesa redonda sobre la situación política actual en Estados Unidos y en todo el mundo.

Los empleados también necesitan sentirse cómodos a la hora de expresar sus opiniones cuando no están de acuerdo en asuntos relacionados con el trabajo. Cuando Ursula Burns se convirtió en CEO de Xerox, en 2009, describió cómo la compañía Fortune 500 sufría de "amabilidad terminal". "Cuando estamos en la familia [Xerox], no tienes que ser tan amable como cuando estás fuera de la familia. Quiero que seamos educados y amables, pero tenemos que ser francos", explicó. Los gerentes deben establecer el tono animando a la gente a hablar, enseñándoles a mantener conversaciones difíciles y gestionar cualquier desacuerdo en sus equipos.

- No tolerar la incivilidad. Aproximadamente el 40 % de los trabajadores que respondieron a nuestra encuesta de Civismo en América dijo apoyar a los empleadores que animan a otros compañeros a denunciar la falta de urbanidad y que asumen la responsabilidad de eliminarla en el trabajo. Las empresas necesitan comunicar de forma consistente y clara sus principios, reglas y políticas para que la personas sepan qué comportamiento se espera de ellas y que todas puedan ser responsables de sus actos. Por ejemplo, el civismo y el respeto son dos principios básicos del centro médico Johns Hopkins de Baltimore (EE.UU.). Basado en los primeras lecciones de la iniciativa Hopkins Civility lanzada en 1998 por el profesor P. M. Forni, el centro da a cada nuevo empleado una tarjeta laminada con diez consejos sobre cómo mantener un comportamiento y un discurso cívico en el trabajo. Según el centro médico, el civismo en el lugar de trabajo consigue equ​ipos más fuertes y productivos, lo que a su vez permite ofrecer la mejor calidad de atención médica a los pacientes.

- Convertir en propio el civismo. Los hallazgos de nuestra encuesta revelaron que los políticos (75 %), internet y las redes sociales (69 %), y los medios de comunicación (59 %) son vistos como los principales culpables de la falta de civismo en Estados Unidos, mientras que las empresas estadounidenses (31 %) se encuentran entre las últimas responsables. Las compañías deben trabajar duro para mantener esa reputación y ser capaces también de ofrecer una formación cívica junto a otros programas que ya puedan tener, como para fomentar la ética en la empresa y prevenir el acoso sexual.

Los beneficios de que una empresa sea un refugio contra la falta de urbanidad son varios. Estas empresas atraerán a mejores trabajadores y a clientes más fieles, ofrecerán el tipo de lugar de trabajo en el que la gente respira con alivio al llegar y es capaz de hacer su trabajo de la mejor manera, y, si logran que calen los valores y hábitos adecuados, ayudarán a promover una sociedad realmente más cívica.