Los debates sobre liderazgo tienden a centrarse siempre en los resultados positivos, como la innovación, el compromiso de los empleados y el desempeño de la organización. Sin embargo, para la mayoría de los trabajadores, los líderes de sus empresas son más una fuente de estrés que de inspiración. De hecho, por cada líder de transformación y cada mánager emocionalmente inteligente que existe, se encuentran decenas de jefes tóxicos presentes de formas muy diferentes. La investigadora de la Universidad de Harvard, Barbara Kellerman, ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de líderes problemáticos hasta identificar siete tipos principales: (1) incompetente, (2) rígido, (3) desmedido, (4) insensible, (5) corrupto, (6) estrecho de miras y (7) malvado. Lo que todos estos tipos de superior tienen en común es su capacidad para provocar estrés en otras personas, sobre todo en sus subordinados. Como era de esperar, existen investigaciones que muestran que la experiencia de tener un mal jefe puede parecerse a sufrir un trastorno de estrés postraumático.

Dado que los malos jefes son ubicuos, también es difícil evitarlos. La mejor manera de lidiar con uno sería, por supuesto, abandonarlo, pero el siguiente podría ser igual de tóxico o incluso peor. A veces, más vale malo conocido que bueno por conocer. Por otro lado, autoemplearse es tentador -es mucho más difícil quejarse del jefe cuando lo es uno mismo-, pero las personas que trabajan como autónomos tienden a dedicar más horas y, sin embargo, a ganar menos. Además, también contribuyen en menor medida a la economía en general que cuando son trabajadores de una empresa.

¿Cuál es entonces la mejor manera de lidiar con un jefe estresante? Aunque no existe una fórmula universal, aquí tiene tres recomendaciones sencillas que por lo general siempre ayudan:

1. Métase en su mente. No importa lo malo que sea su jefe, probablemente sea coherente con su personalidad y acciones. Aprenda a predecir sus patrones de comportamiento y se convertirá en un problema mucho más pequeño. Los noruegos dicen que "no existe el mal tiempo, solo ropa de mala calidad". Este enfoque pragmático también puede aplicarse a la hora de tratar con un superior: una vez que averigüe cómo es, no hay excusa para que le pille desprevenido. Al igual que el tiempo, el ánimo de su mánager fluctuará a diario. Sin embargo, su personalidad mostrará seguro patrones claros como el clima. Concéntrese sobre todo en descifrar el lado oscuro de su jefe, los aspectos más indeseables de su personalidad que perjudiquen su capacidad de construir y conservar un equipo de alto rendimiento comprometido. Los metaanálisis científicos demuestran que hay 11 tipos de defectos que los directivos pueden presentar (el 54 % tiene por lo menos tres, pero es posible que haya mánagers que los acaparen todos). Aunque estos defectos se valoran mejor con herramientas de datos, es difícil forzar a su jefe a realizar una evaluación psicométrica, y, por desgracia, la mayoría de los directivos tampoco compartirían los resultados con sus equipos. La siguiente información le puede ayudar a deducir los fallos que su jefe comete y enfrentarse a ellos.


-Característica defectuosa #1: excitable.
-Manifestaciones en el comportamiento: grandes cambios de humor, inestabilidad emocional, reacciones emocionales exageradas, berrinches, intimidación, acoso.
-Estrategias para afrontarlo: reduce tu nerviosismo, mantén la calma y espera a que pase la tormenta (lo hará).
 
-Característica defectuosa #2: escéptico.
-Manifestaciones en el comportamiento: incapacidad para confiar, cinismo extremo, actitud desafiante, sed de venganza, actitud paranoica.
-Estrategias para afrontarlo: utilice argumentos basados ​​en datos, no lo cuestione y no espere que confíe en usted.
 
-Característica defectuosa #3: cauteloso.
-Manifestaciones en el comportamiento: temor a la crítica, aversión al riesgo, "parálisis por análisis", reticencia para aprovechar oportunidades, sesgo contra de la innovación.
-Estrategias para afrontarlo: siga el proceso, actúe con calma y no arruine las cosas. Si desea influir sobre él, el palo funciona mejor que la zanahoria.
 
-Característica defectuosa #4: reservado.
-Manifestaciones en el comportamiento: desinteresado en los demás y en sus sentimientos, incapacidad para comunicarse, inexpresividad (difícil de interpretar, cara de póker).
-Estrategias para afrontarlo: comuníquese por correo electrónico en lugar de cara a cara, no lo ponga en un aprieto y respete su privacidad.
 
-Característica defectuosa #5: cómodo.
-Manifestaciones en el comportamiento: terquedad, evitación de conflictos, agresividad pasiva, resistencia pasiva, falta de cooperación.
-Estrategias para afrontarlo: no lo presione, no asuma que está de acuerdo con usted o le ayudará incluso aunque lo parezca (probablemente esté mintiendo).
 
-Característica defectuosa #6: atrevido.
-Manifestaciones en el comportamiento: arrogancia, sentirse con derecho a hacerlo, narcisismo, incapacidad de aceptar errores.
-Estrategias para afrontarlo: elógielo y reconozca su ego; no lo menosprecie ni culpe, sobre todo en público.
 
-Característica defectuosa #7: pícaro.
-Manifestaciones en el comportamiento: carisma manipulador, asumir riesgos de forma imprudente, aburrimiento, impulsividad.
-Estrategias para afrontarlo: sea político, cotillee y diviértase con ello (pero tenga cuidado).
 
-Característica defectuosa #8: extravagante.
-Manifestaciones en el comportamiento: melodrama, exhibicionismo, búsqueda de atención y falta de concentración.
-Estrategias para afrontarlo: sea un espectador fiel, déjese entretener y no compita por el primer plano.
 
-Característica defectuosa #9: imaginativo.
-Manifestaciones en el comportamiento: excentricidad, originalidad no pragmática, visiones inviables e ideas extravagantes.
-Estrategias para que afrontarlo: muestre entusiasmo por sus ideas, céntrese en el panorama general y esté listo para llevar cualquier cosa a cabo y enfrentarse a las consecuencias.
 
-Característica defectuosa #10: concienzudo.
-Manifestaciones en el comportamiento: obsesión, microgestión, normas imposibles y perfeccionismo contraproducente.
-Estrategias para afrontarlo: no se descuide, preste atención a la calidad y mantenga estándares altos.
 
-Característica defectuosa #11: solícito.
-Manifestaciones en el comportamiento: afán por agradar a la autoridad y dirigir pensando en los de arriba mientras se pone a los subordinados en último lugar.
-Estrategias para afrontarlo: sea respetuoso con las normas, leal, y ayúdelo a agradar a sus propios jefes.

2. No sea una fuente de estrés. Cada gerente tiene un lado positivo, e incluso el peor jefe del mundo puede mostrar ciertas cualidades positivas en algún momento. Sin embargo, el estrés tiende a sacar el lado oscuro de un encargado. De hecho, los defectos anteriores surgirán con más probabilidad cuando los directivos estén bajo presión o en cualquier situación en la que no puedan gestionar de forma proactiva su reputación. Por lo tanto, no haga que las cosas empeoren siendo usted mismo una fuente de estrés. Si interrumpe o molesta a su superior o el trabajo que realiza es inaceptable, esté preparado para conocer los peores aspectos de su personalidad; algo que además se convertirá en otra causa de estrés para usted. No sorprende que, independientemente del trabajo y el sector que se trate, los directivos tienden a ascender a los trabajadores con los que es más agrdabale tratar. Esto explica la importancia de prestar atención a la inteligencia emocional (IE) y por qué los trabajadores que no tienen ese tipo de conocimiento suelen meterse en problemas a pesar de su talento. Sin importar su propio nivel de IE, usted también puede convertirse en una influencia menos estresante y más reconfortante para su jefe si controla mejor sus propios defectos. 

3. Haga que su jefe se vea bien. Por último, recuerde obtener alguna ventaja. Hágase indispensable para su jefe. Asegúrese de que él o ella se siente mejor con usted en el equipo. Como Ben Dattner ilustró en su libro Credit and Blame at Work, muchos directivos tienen éxito en sus carreras y no es tanto por su capacidad de liderazgo como por su capacidad de llevarse los méritos y logros de otro mientras culpan de sus propios errores a otras personas. No importa cómo sea el estrés que provoque su jefe, ni lo bueno que llegue a ser frente a su reverso tenebroso: la única forma de asegurarse de que muestre su mejor versión es convertirse en alguien valioso para él. Nadie quiere morder la mano que le da de comer. Sin embargo, incluso si usted le facilita la vida a su mánager, asegúrese de mantenerlo en secreto. La situación ideal para un jefe así no es solo que usted sea un miembro esencial, sino que también sea un secreto bien guardado. Si ve que todo el mundo es consciente de su valor, se preocupará de que usted lo abandone tarde o temprano, de que se lleve el crédito por sus logros, o incluso de que le quite el puesto. En las primeras etapas de su carrera, su éxito se basa principalmente en gestionar el lado oscuro de su jefe; en las etapas posteriores, dependerá en gran medida de lidiar con el suyo propio, sobre todo si le interesa ser un buen líder.