Buenas noticias: los estadounidenses, finalmente, están empezando a ganar más dinero y a tener más vacaciones pagadas.

Según un estudio de Project: Time Off, los trabajadores estadounidenses tuvieron una media de 16,8 días de vacaciones en 2016, 0,6 días más que en 2015. Es el mayor aumento desde que, en 2000 y según el estudio, comenzara a reducirse el período de vacaciones disfrutadas por los estadounidenses. El número de días de vacaciones disponibles también ha aumentado: en 2016 fue de 22,6, casi un día entero más que en el año anterior.

A lo mejor estamos finalmente apostando por lo que los estudios nos decían una y otra vez: tener tiempo libre nos hace mejores. Mejores en nuestro trabajo, porque los afrontamos con más energía; mejores con nuestra familia, porque estamos menos estresados; y mejores con nosotros mismos, porque nos sentimos más sanos, tanto física como mentalmente.

De hecho, disfrutar de un período de vacaciones tiene efectos biológicos positivos similares a los de la meditación. Entre estos efectos se incluyen la reducción del estrés y el estímulo de nuestro sistema inmune, según resultados de un estudio llevado a cabo en Estados Unidos por investigadores de la Facultad de Medicina de Icahn (Monte Sinaí), la Universidad de California (San Francisco) y la Escuela de Medicina de Harvard.

Sin embargo, y pese a estos efectos positivos, hay un problema: no aprovechamos el máximo potencial de nuestras vacaciones pagadas. Factores como la cultura, la tecnología y los malos hábitos personales nos empujan a permanecer conectados. También influye el miedo. Miedo a que piensen que no estamos comprometidos con el trabajo, a que no parezcamos imprescindibles, a que nuestros compañeros nos dejen de lado. Estas sensaciones pueden convertir nuestro supuesto tiempo ocioso en una pesadilla estresante.

Si de verdad queremos desconectar de las presión del día a día y recoger los beneficios positivos de un día de vacaciones, necesitamos cumplir tres condiciones que pueden resultar muy útiles.

1. Cuente una mentirijilla en su mensaje de “estoy fuera de la oficina”. Aunque piense revisar el correo electrónico de vez en cuando, diga que tendrá acceso limitado y que contestará al regreso de vacaciones o poco después.
 
Una vez tuve una cliente que se iba a coger sus primeras vacaciones en años, pero desconectar al cien por cien no era una opción para ella: me dijo que pensaba revisar su correo "sólo" dos veces al día.
 
Sin embargo, decir a la gente que iba a estar accesible solo animaría a otras personas a contactar con ella y, además, esperar una respuesta. Así que se aseguró de dejar su mensaje de “estoy fuera de la oficina” con las pautas que hemos indicado: tendré acceso limitado y mi respuesta llegará después de vacaciones.
 
Con esto en mente, se marcó su propio horario: decidió revisar su correo electrónico una vez a mitad de semana y una vez hacia el final de sus vacaciones. Esto le permitió responder a los mensajes urgentes, pero también sentirse cómoda dejando los demás pendientes hasta su regreso. Su mensaje automático de “Estoy fuera de la oficina” le dio la libertad de elegir cómo y cuándo respondería durante sus vacaciones. Si se hace bien, también puede funcionar para usted.​
 
2. Oculte sus dispositivos. Uno de los temores de mi cliente estaba directamente relacionado con recibir notificaciones de nuevos correos electrónicos en el móvil: los recordatorios de todos esos trabajos y tareas pendientes que no estaba haciendo. Pero si prescinde por completo del teléfono, el problema desaparece. A fin de cuentas, en todas partes están surgiendo montones de campamentos y espacios para el retiro que ofrecen, con un éxito notable, la posibilidad de hacer una escapada "sin pantallas". El requisito es apagar todos los dispositivos digitales cuando se comienza la estancia, lo que proporciona una experiencia más valiosa y facilita disfrutar el momento.
 
A lo mejor no necesita (o no quiere) que le quiten su dispositivo, pero puede conseguir un resultado similar si lo deja en un lugar designado expresamente para ello, como la caja fuerte del hotel. Manténgalo fuera de la vista para no ser tan propenso a utilizarlo cada dos por tres, y establezca (y cumpla) el horario para revisarlo. Quizá con esto hasta se descubra capaz de adoptar un "equilibrio cuerpo-tecnología" más saludable.
 
3. Pida a sus trabajadores un resumen. Volver de vacaciones y gestionar todo lo que se ha perdido puede ser un reto, y también un despertar algo abrupto. A lo mejor por eso, según una investigación publicada en la revista Applied Research in Quality of Life, tendemos a sentir más felicidad antes de nuestro viaje que después. Simplemente, la tarea de leer y responder a cada correo recibido durante las vacaciones nos puede llevar horas, o incluso días, y puede amenazar tareas más prioritarias.
 
¿Por qué no combatir el síndrome postvacacional centrándonos primero en la información que hay que saber de manera más urgente? Puede pedir a sus subordinados directos que le envíen un resumen el día de antes de su regreso con una lista por puntos que incluya la información más relevante de su tiempo fuera de la oficina: los avances en los proyectos asignados, peticiones nuevas o urgentes de los clientes, etc. Estas recapitulaciones no solo proporcionan el conocimiento que necesita tener en su transición de vuelta a la rutina, sino que también transmite al equipo que confía en ellos para gestionar y ejecutar el trabajo mientras usted no está. Puede concentrarse entonces en esos resúmenes, es lo que su equipo quiere que sepa en ese momento.
 
Estas tres sencillas condiciones hacen que la transición hacia, durante y desde las vacaciones sea un poco más manejable para todas las personas que luchan por disfrutar de verdad de su período de descanso. Si elabora una estrategia de autorrespuesta, designa un lugar fuera de la vista para guardar el teléfono, y anima a su equipo a ayudarle en una rápida reincorporación, usted puede optimizar su tiempo fuera de la oficina (y aprovechar al máximo los beneficios que esto le traerá).